
Ser mujer no es una talla, una edad, ni una lista de etiquetas
No es cumplir una serie de expectativas, ni seguir el guion perfecto que alguien más escribió. Ser mujer es una experiencia viva, cambiante, profunda. Pero, ¿qué pasa cuando de pronto te das cuenta de que ya no encajas en ninguno de los moldes que antes parecían imprescindibles?
Tal vez ya no eres la niña que querían que fueras, ni la joven “exitosa” según el estándar social. Quizá no eres madre, o lo eres, pero no de la forma en que te dijeron que debías serlo.
Es probable que tu cuerpo ha cambiado y eso te descoloca. Tal vez ya no quieres correr, ni demostrar, ni convencer a nadie. Y ese “ya no encajas” comienza a doler… hasta que descubres que, en realidad, es tu libertad asomándose.
En Libdo creemos que dejar de encajar es un acto profundamente femenino. Es el momento en el que dejas de ser para otros y empiezas a ser para ti.
Cuando eliges moverte desde tu placer, no desde la culpa.
Cuando te escuchas.
Cuando honras tu cuerpo con amor, incluso en sus silencios, en sus arrugas, en su sabiduría.
Ya no encajar puede significar que estás lista para crear tu propia forma. Para vestirte sin pedir permiso, bailar sin que te miren, nombrar tu deseo con voz clara, cuidar tu centro como un altar.
